martes, 23 de noviembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
RITMOS DE LA REGIÓN
Variados, abundantes y muy autóctonos, son los ritmos que en esta nuestra región dejaron los antepasados. La música aborigen, por ejemplo la de la meseta Andina y tierradentro, revela pureza primitiva y alta calidad, a pesar de los burdos e inadecuados métodos que utilizaron para su ejecución. Pero aun así, a lo largo de la Colonia, prevaleció en la comunidad, que en sublimes exaltaciones preservó la herencia divina, a cuyo lado el hombre vivió empequeñecido.
Solo al llegar la “independencia” nacional, con sus cortejos de batallas y victorias, las tropas y los pueblos, la llevaron por los caminos de la gloria. Especialmente, la de la meseta Andina llamada hoy (música del interior), la que engrandecieron hasta lindar con el mito. A partir del momento en que lo heroico floreció, también la música nativa se condensó, con la semilla del mestizaje.
De 50 a 55 ritmos colombianos, ya definidos, se derivan más de dos centenares que, agazapados, corren por las elevadas cordilleras, estrepitosas cañadas, fecundas vegas, verdes valles, febriles praderas y zonas selváticas que están cubiertas con nuestro pendón tricolor. Existen otros, con influencia foránea y al sufrir el mestizaje, se han fundido en el corazón de la colectividad, la cual los tiene como nuestros y que los expertos denominan “afros”.
MÚSICA ABORIGEN
Para quienes no consideramos la cultura, como un artículo suntuario o un elemento de lujo, sino como una parte del bagaje de primera necesidad, la música tiene un significado utilitario, de gran importancia, en nuestra economía orgánica; algo así como el sueño o una vitamina espiritual. Para nuestros antepasados, representa una vivencia espiritual y ellos la toman como sus demás formas de arte: danza, teatro, magia, a modo de práctica religiosa. Ello, nos explica la enorme importancia que la música tiene para los aborígenes y por qué preside la mayor parte de sus actividades vitales. Así, en la clasificación de la música aborigen, por géneros, se atiende básicamente al funcionalismo o utilidad práctica de los cantos y tonadas. Los géneros o ritmos serían:
UTILIDAD PRÁCTICA DE CANTOS Y TONADAS ABORÍGENES
1_ De INICIACIÓN, pubertad, himeneo, o
Matrimonial.
2_ De CUNA o arrullo.
3_ De ENSALMO, conjuro o exorcismo médico.
5_ De BEBIDA o libación
6_ De ESTRENO de vivienda y anfitriones
7_ De bienvenida y hospitalidad
8_ De VIAJE
9_ De GUERRA
10_ De FUNEBRIA o ritos mortuorios.
Por esta enumeración, puede verse cómo no existe en la práctica una música de simple regocijo, sino que todas las formas tienen aplicación especial, en las distintas celebraciones tribales. Tal vez, sea ésta una diferencia rotunda entre los pueblos autóctonos, que viven en comunión con la naturaleza antropogeográfica y que dan a todo lo suyo, un sentido trascendental, íntimo, y los pueblos llamados civilizados, de cultura sofisticada en que observamos fenómenos, tales como es el de “hacer música” sólo por “pasar el rato”, “matar el tiempo” o “divertirse”.
EDITORIAL
El nuevo mundo tenía infinidad de grupos aborígenes, a la llegada del invasor hispano.
Como es de esperarse, su rutina cotidiana fue depredada de una forma paulatina e inmisericorde, por la desbandada española que atravesó el Atlántico, en busca de riquezas, a expensas de los pueblos que pudieran someter.
El expansionismo, es otro de los objetivos de la corona, que dicho sea de paso, atiende grandes contingencias y dificultades con etnias de oriente, asentadas en suelo español; esto sucede, a finales del siglo XV y principios del siglo XVI. No obstante, a la llegada de los españoles al actual territorio colombiano, habían sucedido ya, desapariciones de culturas megalíticas como la de San Agustín (Huila) y Tierradentro (Cauca).
Los invasores hicieron muy poco, por no decir que nada, para entender la cultura y las tradiciones de los aborígenes del nuevo mundo. En cuanto a las tradiciones artísticas y manifestaciones musicales, es mínima la literatura escrita por los cronistas e historiadores de la época. En la mayoría de las veces, se dedicaban a narrar aspectos casi que intrascendentes y triviales, que no conllevan a una búsqueda real de la existencia cultural de los habitantes del novel continente y su desarrollo artístico.
Obtenemos datos acerca del movimiento musical y sonoro de los pobladores del novel continente, por hallazgos arqueológicos y la información etnográfica sobre las sociedades aborígenes y tribales que han sido objeto de estudio por historiadores, antropólogos y demás profesionales, interesados en la realidad pretérita de nuestros aborígenes. Las investigaciones suministran pormenores y detalles sobre aquellos patrones culturales, que pueden haberse mantenido, de manera regular, como manifestaciones tradicionales que, aún hoy, viven en el espíritu de comunidades y pueblos que se resistieron a desaparecer en el tiempo.
Los fósiles, objetos de cerámica, hueso, piedra, metales entre otros, dejan entrever el uso instrumental musical que esas tribus les daban. Los hallazgos arqueológicos, en diferentes regiones de Colombia, dan cuenta de la inmensa variedad de instrumentos elaborados para hacer sonidos musicales. Esos elementos, para la música aborigen, se conocen como: Silbatos de barro, ornitomorfos y biomorfos, cascabeles, placas de piedra, figuras huecas en cerámica que datan desde hace 2500 años, y su lugar de hallazgo, se ubica en los actuales departamentos de Magdalena, Santander, Cundinamarca, Pasto, Cauca, Huila, Región del Sinú y Calima.
Las vasijas y jarras, también presentan grabados de figuras musicales, que guardan similitud con las artes de la música de las culturas aborígenes en la época prehispánica.
Ratifican lo expuesto, los cronistas de las primeras décadas de la “conquista” española: Gonzalo Fernández, Pedro Sieza de León y Pedro Aguado. Ellos, coinciden en referir la existencia de los bailes comunales, algunos cantados, generalmente en círculo, con interpretación estilo responsorial. Estos bailes se realizaban, como diversión, o en ceremonias y rituales que antecedían a las batallas o eventos importantes en la vida tribal.
Los cronistas también hacen referencia al uso de instrumentos mencionados.
Todo esto nos lleva a concluir que los invasores españoles, nos privaron de un gran conocimiento y prácticas artísticas que poseyeron nuestros aborígenes y que se diluyeron, en el tiempo, por la imposición de otras formas sociales, culturales y políticas, traídas de otras dimensiones.
Sin embargo, no todo está perdido, puesto que hay grupos y profesionales, como antropólogos
historiadores, arqueólogos, licenciados en ciencias sociales y demás investigadores, trabajando en pro del conocimiento ancestral de las artes de los aborígenes, que poblaron el continente antes de la transculturización europea.
Hoy día, con los descubrimientos y hallazgos arqueológicos, es posible elaborar mapas sobre lo que fue el quehacer artístico tradicional cultural de comunidades tribales del pasado.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
PRESENTACIÓN
En un mundo cada día más complejo, al igual que violento e irracional, en el que el auge por lo tecnológico en vez de acercarnos, nos aleja cada día más, en cuanto a la comunicación, cantamos con una categoría inherente a todos los seres humanos. La música, actividad que está presente en la cotidianidad de mujeres y hombres.
Con la música se expresan sentimientos de alegría, de tristeza, de amor. La música expresa vivencias cotidianas, acontecimientos sociales, entre otros.
Desde el primer segundo de la existencia de un ser humano, la música está confirmando su presencia en toda nueva vida. Cuando nacemos, el primer acto sonoro que realizamos es llorar. Por eso, llorar está más cerca a cantar, ya que al llorar
hay entonación.
La música, desde siempre, acompaña la existencia animada del planeta. Miremos y escuchemos a la naturaleza. Ella nos regala infidad de sonidos, tales como el arrullo de las palmeras, el susurro de las palomas y las tórtolas; el sonido que producen las hojas de los árboles, la caída de la cascada con su sonido en cadena, el sonido del viento y otros eventos naturales, concatenados a la vida, no solo en el planeta sino también del universo, las vibraciones del espacio interestelar corresponden a una armonía, de la música. En los primeros estadios de la humanidad, el tema de la música estaba relacionado con la onomatopeya, que es la imitación de sonidos producidos por el entorno natural, y también por la fauna. Ahí escuchamos sonidos grave, agudos, que en últimas, se tomaron en cuenta para la producción y, puesta en escena de la instrumentación musical. Por ejemplo el sonido de un trombón parece imitar las manifestaciones sonoras de los elefantes.
Se concibe la presente publicación pensando en el público aficionado a la música. Se pone en las manos del lector, una revista especializada, pero práctica, del tema musical con trascendencia social y cultural.
En cuanto a nuestra música, tenemos corresponsabilidad en cada una de las ediciones para publicar. Por esto la música colombiana tendrá su mayor importancia en la temática que desarrollará la revista "Perfiles de la Música".
Los colombianos debemos apropiarnos de nuestra cultura artística y musical, ya que es muy variada y tiene mucha calidad. Tenemos que dejar de lado la idea deque lo de afuera, es mejor que lo nuestro.
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